martes, 5 de diciembre de 2017

Rol del docente universitario del S. XXI


Las nuevas tecnologías están propiciando importantes cambios dentro de las instituciones educativas y sobre todo en el rol del docente. Esta realidad en sí misma no representa una novedad, porque cada vez que en el mundo ha surgido un nuevo tipo de tecnología, los docentes buscan la manera de integrarla, para facilitar el proceso de enseñanza – aprendizaje. Esto se ha evidenciado a lo largo de la historia, desde los libros de texto que permitieron perpetuar el conocimiento. El servicio de correo postal que ayudo a generar la educación a distancia. Las cintas de audio y vídeo, las cuales ayudaron a los estudiantes a repasar y anclar de mejor manera la información suministrada por los docentes. Los juegos educativos, hoy en día conocidos como gamificación, que no es más que ayudar a desarrollar habilidades en el individuo, por medio de misiones virtuales. Hasta llegar a la mayor revolución de todas, el Internet.

El Internet o red digital, ha permeado tanto dentro de la sociedad actual, que son las mismas fuerzas sociales las que están exigiendo un cambio por parte de los docentes, exigiéndoles que las adapten a sus contenidos educativos. Este fenómeno lo explican Román y Romero de la siguiente manera:



“La sociedad en general está pidiendo al profesor que se adapte a las nuevos medios que forman parte de la sociedad de la información y de la comunicación, pero esto supone entre otras cosas que el docente ha de cambiar el rol que ha desempeñado durante mucho tiempo, ha de pasar de ejercer el rol de transmisor al de mediador, tarea nada fácil”. (2007, p. 142)

Esta nueva visión del rol docente, tiene su bases en las teorías constructivista, dado que lo que realmente se busca, es que el estudiante aprenda a desarrollar sus habilidades investigativas, mientras hace uso de las nuevas tecnologías, bien sea, consultado o creando un wiki, curando contenido o simplemente participando en un foro.

Por su parte el docente está obligado desde un principio en dominar todas estas plataformas con tal maestría, que a la final pueda adaptarlas para la creación de medios informativos propios. Veamos esta adaptación del docente a las nuevas tecnologías a través del siguiente esquema de niveles.

Fuente: Ogalde y Gonzales (2013, p. 44)
El esquema anterior, pone en relieve las distintas etapas por las que debe atravesar un docente a la hora de integrar las nuevas tecnologías en el proceso educativo. En un principio debe conocer cada nueva aplicación, sus funciones, características, nuevos usos y adaptabilidad de medios digitales, esto último tiene relación con la capacidad de ver el contenido tanto en la computadora, como en una tableta o un celular inteligente. Todo esto le permitirá al profesor experimentar con dicha aplicación y empaparse en la teoría del medio a utilizar.

El segundo paso es el relacionado con la parte experimental o práctica, que viene dada a la implementación de la herramienta con fines educativos. Aquí el docente simplemente replica el conocimiento adquirido sin realizar muchas variantes, es una etapa de adaptación tanto por parte de él, como por parte del alumnado. Y como toda etapa de adaptación, es donde se presenta los inconvenientes, dudas y fallas, que se deben pulir con el tiempo.

La tercera fase, es la etapa final del proceso, aquí ya se han depurado las fallas y la aplicación ha pasado de ser una novedad, a ser una herramienta común para el docente, tan común, que este se siente en total libertad de adaptarla para sus propios finés. Aquí la nueva tecnología pasa a ser un elemento maleable en vez de un elemento rígido, como al principio.

Pero obviamente llegar a este grado de adaptación a las nuevas tecnologías, por parte de los profesores, implica cubrir una serie de principios generales en la formación y perfeccionamiento de estos como profesionales. Cabero y otros (2007, p. 148), señalan que toda formación del profesorado en medios audiovisuales, informáticos y nuevas tecnologías de información y comunicación debería de contemplar una variedad de dimensiones, en concreto las siguientes:

Instrumental: Desde el principio, el profesor debe saber utilizar los equipos tecnológicos o los programas a implementar dentro del aula, porque de nada vale, que sepa desarrollar una presentación en PowerPoint, si luego no sabe cómo hacerla correr en el videobeam.
Semiológica: Pese a que los profesores saben hacer uso correcto de las expresiones verbales o escritas, desconocen el buen uso de los signos, símbolos y colores, a la hora de diseñar el material didáctico para los temas a dictar.

Curricular: Los profesores deben entender que los medios y materiales de enseñanza, solo deben ser utilizados, cuando estos realmente propician la formación u objetivo que se busca en el estudiante, no solo se debe hacer uso de un medio por moda o preferencia.
Pragmática: Este punto es de suprema importancia, porque implica el modelamiento del medio hacia los objetivos del docente, más que hacia el mero uso del programa dentro del proceso de enseñanza. Es decir, el pragmatismo busca que el profesor adapte el medio, reformulándolo y organizándolo de acuerdo al contexto.

Psicológica: Lo interesante en este aspecto, es la posibilidad de desarrollar diversas habilidades cognitivas en el estudiante, permitiéndole obtener el mismo mensaje a través de diversos canales de comunicación, lo que permite solventar limitaciones dentro del proceso enseñanza – aprendizaje. Porque el instrumento se adecua a diversos tipos de personas.

Productora/Diseñadora: El objetivo primigenio del docente del s.XXI, es mediar entra la información existente y las habilidades que se esperan desarrollen sus estudiantes, este escenario implica que el docente debe estar en capacidad de generar por el mismo contenidos que permitan en principio depurar la información, para que esta, no solo sea verás, sino a su vez fácil de digerir y en segunda instancia, la de asegurar que los estudiantes logren el objetivo real del tema o la materia.

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