domingo, 25 de febrero de 2018

Tormenta de ideas en design thinking


Ya la semana pasada hablaba yo acerca de cómo, el pensamiento de diseño o design thinking nos podía ayudar a nosotros como formadores a generar un ambiente que motive a nuestros estudiantes o público en general, a querer aprender más sobre los temas que les enseñamos, tan solo realizando pequeños cambios en la distribución del sitio donde impartimos clases o aceptando las ideas que ellos propongan.

Como ya establecimos la semana la pasada es ideal el conocer a nuestros estudiantes, para saber brindarle un espacio acto para que se desenvuelvan con libertad, creatividad y colaboración.

Pero hoy entraremos de lleno, en ¿Cómo usar el Design Thinking en las clases?
La educación actual busca incentivar primero que nada la educación continua, eso de “Aprender a Aprender”, frase a veces tomada a la ligera, porque en muchas institución se siguen centrando en la tan afamada formación academicistas, donde la estrella resulta ser la famosa clase magistral, un monologo de por lo menos hora y media, donde el ilustre docente demuestra a sus alumnos, cuanto sabe sobre la temática.

Aún recuerdo mis clases de la universidad, las de la mañana se me hacían fáciles de digerir, pero después de almorzar aquello era un tormento y más de una vez sin proponérmelo termine dormida sobre mi mesón. Mis compañeros me excusaban diciendo que me sentía mal, pero en realidad nos turnábamos los días para dormir.

Con esta anécdota, lo que deseo recalcar. Es que las clases magistrales no son las que más enseñan y motivan, los jóvenes y más los actuales, desean tener clase dinámicas, donde poner en práctica lo que están aprendiendo. Y no hay mejor estrategia para tal fin, como la resolución de casos prácticos.

Pasando de la teoría a la acción.

Ya acordamos que el design thinking

sirve para crear soluciones a problemas cotidianos, partiendo de las necesidades reales del usuario.
Teniendo esto en mente, podemos plantearles problemas reales a nuestros estudiantes sobre situaciones de la vida o en el caso de los que se encuentran a nivel universitario, sobre problemáticas que han ocurrido en su futuro campo de trabajo.

En los cursos de marketing digital, por ejemplo, es muy común utilizar casos de errores garrafales que han cometidos aquellas personas que son voceras de las marcas, primero para que identifiquen lo que no se debe hacer y segundo, para que planteen que harían de encontrarse en una situación similar.

Pequeños grupos grandes soluciones.
Lo idóneo es dividir a los estudiantes en pequeños grupos, máximo de 4 personas. Entregarles el caso en cuestión, (Puede ser el mismo para todos o uno específico para cada equipo); y pedirles que generen varia soluciones. Y aquí es donde entra nuestra herramienta del día de hoy, la tempestuosa “tormenta de ideas”.

Tormenta de ideas.

Lo que se busca es que todos los miembros del grupo creen diversas alternativas para solucionar el problema y posteriormente combinen esas soluciones, filtrando las ideas para dar una respuesta única y original al caso que les ha tocado resolver.

Para llevar a cabo una tormenta de ideas tan solo es necesario un papel y un lápiz, pero a la hora de realizar trabajo colaborativo en línea, se puede hacer uso de aplicaciones que sirvan para diseñar mapas mentales como pueden ser: bubbl.us, Realtimeboard, MindMeister, goconqr, mindomo, Prezi, entre mucho otros.

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