jueves, 15 de marzo de 2018

Design Thinking- Emprendedores educativos


Últimamente el design thinking, conocido en español como pensamiento de diseño. Se ha puesto muy en boga, sobre todo en el sector de la educación.

Varios son los libros y artículos que nos hablan de diseñar nuestras clases y el ambiente donde las impartimos, teniendo como eje fundamental las necesidades y opiniones de los estudiantes. Todo esto está muy bien, pero debemos recordar que el design thinking como tal, nace de una metodología y por tanto contempla una serie de paso y herramientas previas a su aplicación en el aula o cualquier departamento profesional.

Por ello, he decidido crear una serie de artículos sobre el design thinking, su aplicabilidad y algunas herramientas sencillas que podemos desarrollar conjuntamente con nuestros estudiantes o compañeros de trabajo.

Definiendo el Design Thinking:
Es creer que se puede hacer una diferencia y que se puede hacer un proceso proactivo con el fin de llegar a nuevas soluciones pertinentes que generen un impacto positivo. – DT para Educadores

Identificar las causas y las consecuencias de las dificultades y ser más afirmativo en la…

Es una metodología de resolución de problemas y de descubrimiento de oportunidades de innovación. – emotools

Como se puede apreciar el design thinking es una metodología que sirve para resolver problemas, que repercuten en el buen vivir de los individuos. En el caso de un salón de clase, sería todo aquello que impide la fijación de los conocimiento, desmotiva a los estudiantes y causa aburrimiento.

¿Cómo llevamos el design thinking a nuestras aulas?
La respuesta a esta pregunta quizás parezca de lo más sencilla, porque la forma más eficaz es preguntando a nuestros estudiantes (clientes), que es lo que desean obtener, de que forman se sienten cómodos y que definitivamente no les gusta del ambiente.

Herramienta N° 1: Mapa de Empatía.
En el mundo de los negocios y sobre todo en el ámbito del marketing, profesión a la que también me dedico. Existe un lienzo muy eficaz a la hora de definir el perfil de un cliente al momento de lanzar una innovación. Dicho elemento se conoce como mapa de empatía.

El mapa de empatía nos permite depurar lo que parece que quiere el cliente (estudiante), con lo…

Aunque ahorita pareciese un poco complicado el asimilarlo, debo decir, que la herramienta como tal es sumamente sencilla y fácil de analizar.

Conociendo el mapa de empatía:

Mapa de empatía

Todo empieza definiendo quienes son nuestros estudiantes, en teoría un ejercicio sencillo, puesto que todos son jóvenes en un rango etario similar, con gustos y tendencias acordes a su generación (Aunque siempre hay uno que otro que se sale de la media)

Luego empezaremos a rellenar nuestro mapa con observaciones significativas para cada pregunta:

¿Qué piensan y sienten?

En este apartado van cosas como: Preocupaciones, metas, ideologías (Ej: vegetarianismo), sueños, gustos, utilidad real de lo que aprenden.

¿Qué oyen?

Tipo de música, programas radiales, opiniones de amigos y familiares, noticias, etc.

¿Qué ven?

Programas de televisión, videos de Youtube, personajes que admiran, fotos, Redes sociales.

¿Qué dicen o hacen?

Uno de los puntos más álgidos al tratar con adolescentes, porque muchas veces lo que dicen, no contrasta con lo que hacen y viceversa (La época rebelde). Aquí evaluamos y tomamos notas de cosas como: Lo que ellos dicen que le importan, lo que nos le gusta, con quienes hablan, como es su forma de expresarse, palabras de uso común en su vocabulario, como se comportan en público, entre otras.

Obviamente debemos adaptar las observaciones al objetivo que nos interesa alcanzar.

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